Una noticia que hace algunos meses generó gran sorpresa fue el monto que ganó un jugador de esports, ¡si videojuegos!, tras ganar la Copa Mundial de Fortnite en Julio de 2019. Bugha como se le conoce en el mundo de los esports a Kyle Giersdorf gano 3 millones de dólares en el evento  que se llevo a cabo en el estadio Billie Jean King, el mismo  lugar donde se juega la final del abierto de tenis de los Estados Unidos.
En comparación Rafa Nadal quien ganó el US Open unas semanas después en ese mismo escenario se llevó 3.85 millones de dólares y Tiger Woods se hizo de 2 millones 70 mil dólares (2.07M) tras ganar el famoso Masters de Augusta . Un ejemplo cercano a casa en temas de deportes de endurance es el colombiano Egan Bernal, ganador del Tour de France 2019 quien por la victoria obtuvo 550,000 dólares los cuales según la tradición se habrían repartido entre sus coequiperos y staff del equipo. Esa misma cantidad de 550 mil dólares fueron las ganancias del campeón mundial de dardos en 2019, solo para efectos de referencia. Finalmente el ganador del campeonato mundial de Ironman 2019 en Kona Hawaii, Jan Frondeno, ganó solamente 120,000 dólares.

Y la historia que con esto quiero contar viene relacionada a las reacciones que estos datos generan especialmente en quienes practican los deportes que menos ganan: “pero si son los mejores atletas del mundo en las pruebas más duras, es injusto que ganen tan poco”. El problema con ese argumento es que esta basado en un sistema de justicia que prioriza la dificultad de la hazaña como el elemento más valioso y por tanto el que más dinero debería ganar. Pero el valor económico de estos logros no esta dado en una escala de dificultad de la prueba o de las horas de entrenamiento invertidas, sino por la relevancia que dicho logro tiene para las comunidades globales interesadas en ellos.
Por más grandioso que sea ser campeón del mundo en una disciplina, si no hay seguidores y no hay espectáculo, la realidad, por injusta que parezca, es que no habrá grandes sumas de dinero detrás de ello.  Cualquier deporte, atleta, influencer, personalidad, empleado que desee ser remunerado fuertemente deberá entender su posición en el juego, su relevancia en el mercado y su capacidad de atraer la atención de las masas. Los líderes, federativos y empresarios de cada sector deben encontrar la forma de desarrollar comunidades alrededor de sus respectivas prácticas si desean atraer la atención de los mercados y los dineros, pero el argumento de la justicia por efectos del esfuerzo realizado es una perdida de tiempo.
Roman Olivera
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