Decidí correr los 21k porque el año que entra quiero hacer un 70.3 y como parte de una preparación más mental que física, ya que entiendo que falta mucho tiempo, pero demostrarme a mi y a mi mente que puedo hacerlo era muy importante para mi.

La semana previa fue tranquila, pero el día anterior al evento me sentí como primeriso ( será porque soy) no pude ni dormir, soñé que llegaba tarde, que se descomponia mi monitor, que me perdía en la ruta, en fin una serie de tonterias por el miedo que sentía frente a la prueba.

El día del evento, un factor muy importante que me motivó fue mi familia, por primera vez mi esposa y mis dos hijos fueron a verme y estaban en la salida/ meta para ver mi desempeño, así que lo único que pasaba por mi mente era que no podía darme por vencido o llegar en malas condiciones a la meta. Me aferré a respetar los pasos marcados en mi entrenamiento y aunque en algunas bajadas me sentía fuerte, logré calmarme para no salierme de lo planeado.Km 12, una subida fuerte de 2 Km que ya había conocido y era la parte que más me preocupaba.

Para mi sorpresa, pude subirla muy bien, de hecho pasando a varios corredores ya cansados.para el 18 fue donde sentí el bajón en las piernas, empecé a sentir un pequeño calambre en el muslo y me enfoque en no hacer caso del dolor, por suerte en el Km 19.5 había una estación con musica a todo volumen que literalmente me hizo gritar y scara el resto para aumentar el paso. A 200 metros de la meta vi a mi familia, gritando y haciendo señas y mis dos hijos corrieron para tomarme de la mano y llegar juntos a la meta. El mejor regalo del día del padre.

Lo que me llevo de este evento es la tranquilidad de que estamos haciendo bien las cosas y que no hay limites si tu crees que puedes hacerlo. Gracias a todos los entrenadores por su tiempo y esfuerzo, son parte muy importante en este logro, el primero de muchos porque ya me gustó esto de correr.

Alex Rojas

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